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Última modificación el 19 de noviembre de 2019
Según el Consejo Nacional de Seguridad, cada día se producen nueve muertes atribuidas a distracciones al volante. Aunque muchas personas asocian la conducción distraída con el uso de teléfonos móviles, hay muchas distracciones con las que los conductores pueden tener que lidiar de forma habitual. Por ejemplo, el simple hecho de cambiar de emisora de radio o comer mientras el vehículo está en movimiento puede desviar la atención de la carretera.
El uso de la inteligencia artificial podría permitir mantener a las personas concentradas en la carretera mientras conducen. Estas herramientas podrían contrarrestar los efectos negativos de las distracciones manuales, cognitivas y visuales. Los fabricantes de automóviles ya están obligados a instalar sistemas de frenado de emergencia y aviso de colisión frontal en todos los vehículos nuevos de aquí a 2020. Si se comprueba que la inteligencia artificial consigue frenar conducción distraída...es posible que también tenga que utilizarse en vehículos futuros.
Según un estudio de 2016, 60% de los participantes afirmaron haber utilizado el móvil mientras conducían al menos una vez. Además, 50% afirmaron que leían o enviaban mensajes de texto mientras sus vehículos estaban en movimiento. Estas cifras se dan a pesar de la gran cantidad de anuncios y advertencias sobre los peligros de conducir distraído. Cada año, la conducción distraída cuesta a la economía de Estados Unidos $40 millones, y eso es sólo $4 millones menos que las pérdidas económicas anuales atribuidas a las infracciones por conducir bajo los efectos del alcohol.
Un accidente de tráfico puede provocar lesiones catastróficas como fracturas óseas, conmociones cerebrales o laceraciones. Estas lesiones pueden hacer difícil o imposible ir a trabajar o participar en otras actividades. Los lesionados por conductores negligentes pueden recuperar el coste de las facturas médicas o los ingresos perdidos por la negligencia de otra persona. En algunos casos, varias partes pueden ser responsables del pago de daños y perjuicios.