|
|
Última modificación el 17 de noviembre de 2018
Cuando surge el tema de las lesiones en el lugar de trabajo, la mayoría de la gente piensa en lesiones físicas, como una conmoción cerebral por caerse de una escalera o huesos rotos por pillarse la mano con una máquina. Es posible que usted y otros residentes de Texas no se den cuenta de que muchos tipos de lesiones emocionales pueden ser tan devastadoras como las físicas, e incluso afectar a su capacidad para hacer su trabajo.
Considere, por ejemplo, la depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático que pueden derivarse de trabajar en un entorno tóxico o sufrir un accidente. Como explica la Clínica Mayo, estos trastornos emocionales pueden afectar a su calidad de vida y dificultar, si no imposibilitar, un rendimiento laboral eficaz. Usted podría desarrollar una lesión emocional relacionada con el trabajo de las siguientes maneras:
- Sufrir lesiones graves en un accidente laboral o ser testigo de la muerte de un compañero de trabajo.
- Trabajar en un entorno ruidoso, acelerado o peligroso
- Ser objeto de acoso sexual o discriminación racial
- Acoso verbal, emocional o físico por parte de un supervisor o compañero de trabajo.
Además de ser psicológicamente perjudiciales, las lesiones emocionales también pueden pasar factura física. Después de sufrir durante varias semanas o meses un TEPT o una depresión, es posible que empieces a desarrollar síntomas físicos como dolores de cabeza, hipertensión, fatiga, aumento del ritmo cardíaco o dolor articular.
La mayoría de los trastornos emocionales relacionados con el estrés no se resuelven por sí solos. A menudo se necesita un diagnóstico médico y la recomendación de medicación o terapia para mejorar el estado mental. Es posible que tenga que solicitar una indemnización laboral si su trabajo ha contribuido a sus lesiones emocionales. Dado que este tema es complicado, esta entrada del blog no pretende sustituir el asesoramiento de un abogado.